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Todo empezó con una imagen

De este y otros mundos. Ensayos sobre literatura fantástica.
C.S. Lewis. Editorial Alba, Barcelona 2004.


Cuando hace ya unos cuantos años comencé a leer la Trilogía de Ransom en la única y pobre edición disponible en castellano, creí encontrarme con un narrador que tomaba la ciencia ficción como una mera excusa para ilustrar una fábula moralizante.

Las escasas y parcas alusiones a elementos científicos de la obra, no llegaban a la altura técnica de un Arthur C. Clarke. Las descripciones y situaciones carecían de la poética de un Ray Bradbury, el humor de Lem, o la capacidad de transportarte a otros mundos de Ursula K. Le Gin. Confieso que sentí algo más que sonrojo cuando Ransom es trasladado a Venus en una especie de ataúd impulsado por rayos solares. Pero seguí adelante, ya que mi lectura de la Trilogía era un acto “militante”, de neófito obligado a conocer el corpus literario de los así llamados “autores cristianos”. En el fondo, todo mi interés por C. S. Lewis era su conexión con J. R. R. Tolkien.

Al llegar al segundo volumen, Perelandra, todas mis suspicacias, recelos y reticencias desaparecieron. Recuerdo con toda claridad cómo en medio de la lectura, me sentí transportado a un mágico mundo de islas flotantes llenas de exuberante belleza. En este ondulante espacio que llegaba a provocar vértigo, me fue dado el convertirme en privilegiado espectador del comienzo de la historia de la caída de toda una raza, de todo un mundo. Aquella imagen, aquel mundo de islas flotantes ya nunca me abandonó.

Y no podía ser de otro modo, porque como queda claro en este volumen, todo comenzó con una imagen, esa imagen.

Realizada por uno de sus albaceas literarios, Walter Hooper, la presente recopilación de artículos de Lewis, es una cuidadosa y meticulosa puesta a disposición del público de ensayos, reseñas, conferencias, incluso transcripciones de conversaciones privadas del autor de las Crónicas de Narnia. Lejos de ser la necrófila u oportunista explotación de un material marginal o anecdótico, la recopilación contiene pequeñas joyas y claves que ayudarán al aficionado a la literatura de Lewis a entender el proceso íntimo de creación de este autor, así como su declarado amor por la literatura fantástica y de ciencia ficción.

 
La bella amistad entre el creador de El señor de los anillos y Lewis ha sido reflejo de libros y estudios

En el artículo A veces los cuentos de hadas dicen mejor lo que hay que decir, Lewis nos informa del prejuicio al que debió hacer tantas veces frente. Muchos creían que su voluntad de transmitir el mensaje cristiano a los niños era previa al nacimiento de sus obras. Es decir, que el didactismo, la conveniencia del mensaje, se imponía a la narración, buscando una forma de “llegar” a los niños. Y no es así.

Lewis lo deja bien claro: “Todo comenzaba con una imagen, un fauno con paraguas, una reina en trineo, un fantástico león” La imagen crecía dentro de él, desaparecía y retornaba, trayendo consigo nuevas imágenes, que empezaban a conformar relaciones, es decir, situaciones, narración, historias. “Al principio ni siquiera había en ellas nada cristiano, este elemento se fue abriendo paso por sí mismo”.

Lo mismo ocurrió en el caso de Perelandra, nacida según confesión del propio Lewis, de la imagen mental de las islas flotantes.

Frente a todos aquellos que ven en Lewis un autor “convenientemente cristiano”, que sabe empaquetar, envasar, “rebozar” el mensaje de tal manera que los niños lo consuman casi sin enterarse… él mismo se nos muestra como un narrador cuyas historias tienen la misma génesis que las de tantos otros novelistas, cineastas y dramaturgos, creyentes y no creyentes. No en vano, el propio Almodóvar repite una y otra vez que desearía tener más control de sus historias, ya que estas surgen por sí mismas, no de él, sino “a través de él”. La idea de la imagen que persigue al creador, a veces a lo largo de los años, es una constante en las memorias y declaraciones de muchos autores. Muchos de ellos admiten que algunas de sus mejores historias surgen de personajes que progresivamente “salen de la niebla”, “se dan a conocer” revelando al creador la historia que traen consigo.

Lewis a Tolkien: “hay muy pocas historias con lo que a nosotros nos gusta de verdad. Me temo que vamos a tener que escribir algunas”

Y es que la creación tiene su propia lógica, y si el creador es fiel a la misma, será capaz de descubrir, extraer y pulir una imagen cargada de significado, que necesariamente tendrá su propia energía, recorrido y sentido. Imponer previamente al proceso creativo una dirección, una utilidad, unas palabras o un mensaje… no lleva al arte, sino a la propaganda.

La creación honesta, como bien señala aquí Lewis, comienza por donde debe comenzar, en la tenue frontera de los sueños, de las sombras de la memoria, de la percepción de lo todavía no visto… y aquel que se interna en la niebla y sigue las normas de la cacería sin ahorrar trabajo ni riesgos, retorna a la luz del día, de la razón y el lenguaje con una imagen o una historia que… y esto es lo fascinante, contará mucho mejor aquello que siempre quiso contar el narrador.

Las historias fantásticas de Lewis han alimentado la inspiración y sueños de miles de artistas de todas las generaciones. El álbum musical Perelandra de Glass Hammer es una muestra

Otra de las agradables sorpresas que esperan al lector de esta recopilación es la profética visión de Lewis acerca del futuro que aguardaba a las recién publicadas obras de uno de sus amigos. Se trataba nada más ni nada menos que de El Hobbit y El Señor de los Anillos. Las biografías de J.R.R. Tolkien, o la propia autobiografía espiritual de Lewis nos informan sobradamente de la amistad de ambos, de la decisiva influencia de Tolkien en la conversión de Lewis. Pero estas deliciosas y eruditas reseñas literarias nos muestran algo más. Vemos en ellas a un amigo alabando la obra de otro, al que claramente admira y aprecia, al que defiende de críticas adversas y cuyas virtudes pondera y exalta. También hay en ellas complicidad y humor. Desde el primer momento, tanto Lewis como Tolkien debieron hacer frente al dedo acusador. Dos sesudos profesores, dos eruditos como ellos estaban, a los ojos de todo el mundo, desperdiciando su talento, poniéndose en evidencia, dando rienda suelta a una pueril e injustificada literatura escapista e infantil. Mientras, ellos se reían en su pub preferido con una pinta de cerveza, y tal vez se repetían la frase que Lewis le dijera a Tolkien: “Tollers, hay muy pocas historias con lo que a nosotros nos gusta de verdad. Me temo que vamos a tener que escribir algunas”.

“Al principio ni siquiera había en ellas nada cristiano, este elemento se fue abriendo paso por sí mismo”

Finalmente, De este y otros mundos, da fe de la pasión de Lewis por la literatura fantástica, entendida en un sentido muy amplio, que incluyó, claro está, a la ciencia ficción. Tras interesantísimos artículos como Tres formas de escribir para niños o Sobre la ciencia-ficción el volumen se cierra con la transcripción de un encuentro que tuvo lugar en las dependencias de Lewis en el Magdalen College el 4 de diciembre de 1962. Además del propio Lewis, se encontraban Kingsley Amis y Brian Aldiss. Para darnos cuenta de la relevancia del encuentro nos basta recordar que Amis es el autor de El universo de la ciencia ficción, uno de los ensayos más importantes sobre el género. Por su parte, Brian Aldiss es el autor de Los súper juguetes duran todo el verano, relato que obsesionó al tiránico S. Kubrick, a partir de los cuales escribiría los primeros guiones de IA. Inteligencia Artificial, base de la fallida y empalagosa película de S. Spielberg.

 
La ficción transcurrida en lugares ficticios es una de las características de las historias de Tolkien y Lewis

En esta conversación a tres bandas, en la que no se ahorran los comentarios acerca de quién de ellos quiere más güisqui, Lewis vuelve a repetir el leit motiv del libro, al señalar que nunca comenzaba a escribir por el mensaje y la moraleja. El mensaje estaba, por supuesto, en el horizonte de su propósito e interés, pero remarca: “Es la misma historia la que debe imponerte su moraleja. Adivinas la moraleja cuando escribes la historia”.

En resumen, nos encontramos ante un libro importante para todos aquellos seguidores de C.S. Lewis que deseen acercarse al personaje, al autor, al hermano… e imprescindible para aquellos que se sientan llamados a participar del hecho creativo, ya sea en la narrativa o en cualquier otro campo del arte. Les aportará la experiencia de un creyente que hizo uso de sus dones sin permitir que la grandeza del Mensaje le sobrepasara, un creador que perdurará en el tiempo porque hizo lo que sabía hacer, disfrutando de ello, que se supo mover en el amplio, dilatado y aún poco explorado territorio de la libertad que sólo otorga el que vino para hacernos realmente libres.

© Curro Royo, guionista. Suburbios.net

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