Lo bueno
de Harry Potter
Mucho se ha escrito hasta ahora
sobre lo malo de Harry Potter, sobre todo en círculos
cristianos. Hemos acometido aquí, por eso la tarea de descubrir
lo bueno de este personaje, que ha llevado a la literatura a toda
una nueva generación de jóvenes lectores. ¿Son
realmente estos niños futuros aprendices de magos?, ¿o
se puede llegar de verdad, a la brujería y al ocultismo por
medio de estos libros? José de Segovia intenta dar respuesta
a estas preguntas…
Como todas las buenas historias, Harry Potter no sólo
entretiene, sino que nos dice mucho acerca de nosotros mismos. Nuestro
carácter, relaciones, prioridades, comunidades y hasta espiritualidad,
están reflejados en estos libros. Los cristianos sin embargo
han emprendido una campaña en muchos países por prohibir
estos libros en las escuelas y bibliotecas, llegando incluso a quemar
ejemplares públicamente. Pero tenemos que tener cuidado a
quién combatimos. Ya que el deseo de proteger del mal a la
sociedad, no siempre ha servido para promover nuestros mejores valores...
La potter-fobia tiene que considerar bien los hechos, antes
de pretender llegar a un veredicto. Libros evangélicos, como
el de Richard Abanes (Harry Potter y la Biblia), no aportan
un solo caso de una persona que haya llegado al ocultismo por medio
de esta literatura. Por eso cuando hablamos de una amenaza oculta
detrás de este mundo de fantasía, tenemos que medir
nuestras palabras, porque estamos alimentando una sensación
de paranoia, que puede provocar una nueva “caza de brujas”…
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Hermione no
le da por eso importancia a su magia, que no es sino “¡libros!,
¡e inteligencia!”. Ya que “hay cosas más
importantes”, como “la amistad y el valor”.
Es de eso de lo que trata Harry Potter |
Entre 1380 y 1680 más de cuarenta
mil mujeres fueron quemadas por brujería en Europa. La mayor
parte de ellas sobre la evidencia de una confesión obtenida
bajo tortura. En 1692 un grupo de chicas comenzó a gritar,
convulsionándose y ladrando como perros en Salem, Massachussets.
En sólo un año, diecinueve personas fueron ejecutadas
por brujería. ¡Ni una sola de las personas que compareció
ante aquel tribunal, fue declarada inocente! Las evidencias presentadas
se basaban en sueños, verrugas o protuberancias que tenían
los acusados en el cuerpo. Pero hoy no tenemos seguridad de que
ni una sola de las condenas tuviera algo que ver con este delito.
Nuestros miedos
En El prisionero de Azkaban, el profesor para la Defensa
contra las artes oscuras, Remus Lupin, introduce a sus alumnos
de tercer año al estudio de los boggart. En las
siempre precisas palabras de Hermione, estos seres “puede
tomar la forma de aquello que crees que más miedo te da”.
Lupin explica que por eso habitan en lugares oscuros y espacios
cerrados. Los boggarts no tienen realmente forma, sino
que asumen la que tiene aquello que más aterroriza a las
personas con las que están en contacto. Para Neville, en
el armario toma la forma del profesor Snape. Para Ron, es una araña
peluda, que se come a la gente, tras su terrible experiencia en
La cámara secreta.
| “Harry
Potter no sólo entretiene, sino que nos dice mucho acerca
de nosotros mismos. Nuestro carácter, relaciones, prioridades,
comunidades y hasta espiritualidad, están reflejados
en estos libros” |
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Para Lupin y Harry, no toma sin embargo
la forma directa de lo que temen, sino de lo que representa su temor.
Para Lupin se convierte en “una esfera de un blanco plateado
que flotaba en el aire”, o sea una luna, que aterroriza al
profesor por lo que puede llegar a hacer cuando se convierte en
hombre-lobo. Pero para Harry, el boggart se vuelve
en un dementor, unas de esas criaturas que “sorben
el alma”. Aunque Harry teme más al Señor
de las tinieblas, el siniestro Lord Voldemort. El profesor
se adelanta a su pensamiento, pero Harry le dice que aunque había
pensado en primer lugar en Voldemort, se ha dado cuenta que a quien
teme más es a los dementores. Lupin lo explica diciendo
que “eso sugiere que lo que más miedo te da es….
el miedo”.
En cierto sentido, los libros de Harry Potter son como
un boggart. La amenaza que representan viene de los temores
que traemos los lectores con nosotros. Aquellos a los que les aterroriza
más la brujería y el ocultismo, tienen miedo del peligro
que estos libros representan. Aquellos que temen el abuso y la corrupción,
que puedan sufrir sus hijos, los ven como una pendiente deslizante
hacía esta sociedad enferma. Los padres que muestran preocupación,
como en Carolina del Sur, por su “serio tono de muerte, odio,
falta de respeto y pura maldad”, lo que ven no es a Harry
Potter, sino a sus propios miedos. Pero los miedos han de ser
enfrentados…
La magia de Harry Potter
La magia y la brujería del mundo de Potter
es algo de ficción, bastante diferente en tono y contenido
a la brujería a la que se enfrenta el cristianismo. La propia
palabra que Rowling utiliza en inglés, lo
sugiere: wizard (mago), no warlock (brujo). Una
palabra medieval que viene de sabio. Es la magia que ha
alimentado durante siglos los cuentos infantiles. No hay diablo,
ni demonios en el mundo de Potter. La magia es simplemente
una fuerza o un instrumento que los personajes usan, como la electricidad.
Es el tipo de magia que uno encuentra en libros como Las Crónicas
de Narnia de C.S. Lewis, una fuerza que puede ser usada para
bien, o para mal. La misma magia por cierto, que vemos en
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| Imagen del mago
Galdalf en El Señor de los anillos y de la famosa historia
infantil El Mago de Oz. Recurrir a la magia en las historias
de fantasía es algo habitual. La brujería de la
que habla el cristianismo no tiene nada que ver con esto. |
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El señor de los anillos de J. R.
R. Tolkien, aunque algo más sofisticada por la dualidad y
realismo de sus personajes. Es como el anillo, una fuerza esencialmente
neutra, una forma de poder, que como decía Lord Acton, tiende
a la corrupción. Una forma de hecho, de interpretar la magia
de Tolkien y Rowling es ver su carácter simbólico
como representación del uso del poder.
Así las brujas de Macbeth predicen al futuro rey
de Escocia. Lo predicen, pero no lo hacen realidad. Por lo que la
obra de Shakespeare no es una historia sobre brujería, sino
sobre el poder, la ambición y la culpa. Hermione no le da
por eso importancia a su magia, que no es sino “¡libros!,
¡e inteligencia!”. Ya que “hay cosas más
importantes”, como “la amistad y el valor”. Es
de eso de lo que trata Harry Potter, de un chico dotado,
pero vulnerable. Harry tiene amigos con talento, pero que son también
vulnerables, vienen de familias disfuncionales y viven los problemas
de la edad, descubriendo el poder del bien y del mal.
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“El mensaje
más poderoso de estas historias es el poder insuperable
del amor, al que Harry debe su vida y por el que el mal es vencido
por un acto de autosacrificio” |
En La piedra filosofal es su esfuerzo y
sacrificio el que hace que el valor y la ingenuidad de Harry, la
habilidad para el ajedrez de Ron y la lógica de Hermione,
logren que Harry llegue finalmente a la cámara, para enfrentarse
con Voldemort. Es la ambición de Quirrell y el odio de Voldemort,
el que hacen fracasar sus planes, para lograr el Elixir de la Vida.
Así como en La cámara de los secretos, son
los conocimientos de Hermione, el valor de Ron y el fénix
de Dumbledore, los que permiten a Harry enfrentarse a la imagen
del joven Voldemort en la Cámara, siendo vencido finalmente
por un diente de su propio y mortal basilisco. Por lo que la magia
no es nunca el elemento fundamental con el que resuelven sus problemas.
El poder del amor
El mensaje más poderoso de estas historias es por lo tanto
el poder insuperable del amor, al que Harry debe su vida y por el
que el mal es vencido por un acto de autosacrificio. Lejos de negar
el Evangelio, la serie de Harry Potter abre el camino a
niños y adultos, a preguntarse cuál es la verdad y
la realidad. No por medio de una alegoría cristiana como
la que hace Lewis en Narnia, donde un personaje como Aslan
es una clara representación de Cristo. Pero independientemente
de la fe de Rowling (que muchos pasan injustamente por alto, aunque
ella se confiesa como una creyente, que va a la Iglesia presbiteriana
de Escocia), Lord Voldemort no es el diablo, ni Azkaban el infierno.
Aunque en su descripción vemos vestigios de una visión
cristiana del mundo, pero sobre todo nuevas formas de explorar el
problema del bien y del mal. Ya que las historias de Harry Potter
son profundamente morales.
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Harry es como todos nosotros, vulnerable y limitado.
Necesita gafas para ver. Le conocemos como un bebé indefenso,
que tiene que crecer en un medio familiar, abusado e incomprendido,
con un sentimiento de orfandad, que le acompaña el resto
de su vida. Cuando encuentra a sus amigos en el colegio, ninguno
de ellos es perfecto, ni capaz de hacer nada por si mismo. Los personajes
no son así sólo verosímiles, sino que sentimos
por ellos simpatía. Hay una identificación con ellos.
Ya que lo que nos atrae de este mundo es precisamente su humanidad.
Porque a pesar de su valor, Harry está lleno dudas. Su debilidad
nos atrae más que su fortaleza.
Toda creación literaria es también una creación
moral. Y Harry Potter no es una excepción. Su mundo
de magia es profundamente moral. No hay acusación más
injusta por lo tanto sobre la obra de Rowling, que decir que defiende
un universo de relativismo moral, en el que no hay absolutos. Ya
que en el mundo de Potter existe el bien y el mal. Pero
su moralidad no es nada simplista, sino tremendamente realista.
Parte del presupuesto bíblico de que vivimos en un mundo
caído. Las cosas y las personas no son lo que aparentan:
aquellos que son aparentemente malos, tienen rasgos que los redimen,
y los que son aparentemente buenos, muestran grandes debilidades.
Es el caso de personajes como Sirius Black, Remus Lupin o el profesor
Severus Snape.
Si somos honestos con nosotros mismos, tenemos que reconocer en
nosotros esa misma ambigüedad. Nos identificamos con las palabras
de Pablo a los Romanos: “Porque no hago el bien que
quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (7:19). Por lo
que “si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos
a nosotros mismos” (1 Juan 1:8). Todos hemos fallado. No somos
ángeles, ni demonios. Nuestro mundo moral es mucho más
complicado que muchas historias infantiles. Los últimos dos
libros de la serie profundizan en ese aspecto oscuro de Harry. Pero
¿quién podrá combatir el mal?
Eso es lo que diferencia al Evangelio de todo moralismo. La historia
de la salvación no es la de la auto-mejora de los hombres,
esforzándose por ser mejores personas, sino la de una redención
costosa, por la que Uno ha librado a otros con un amor sacrificado.
Es el sacrificio de los padres de Harry, el que salva su vida; por
el que Black y Lupin están dispuestos a morir, antes que
traicionar a sus amigos; y Harry, Ron y Hermione constantemente
ponen en peligro su vida, por los demás. Es el poder redentor
del amor, por el que Uno ha dado la vida por sus amigos (Juan 15:13).
¡Cuánto más si “siendo enemigos, fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”! (Ro.
5:10). Pero esa sangre revela, como diría Lewis, una “magia
más profunda”...
© José de Segovia,
Suburbios.net
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